Mariano Beristain

Cristina Fernández de Kirchner se ubicó segunda en la provincia de Buenos Aires pero quedó posicionada como la política opositora más solida para enfrentar a la poderosa alianza Cambiemos. CFK cosechó 3.491.136 sufragios, 262.942 más que en las PASO de agosto. La ex presidenta no ganó pero tuvo una buena performance y marginó a los candidatos que pelean por el espacio próximo al peronismo-justicialismo, en sus distintos tintes político-ideológicos.

En este sentido, el establishment puso a competir en las últimas elecciones a sus niños mimados para arrebatarle el trono a CFK; Sergio Massa (PAIS), Juan Manuel Urtubey (Frente Unidad y Renovación), Florencio Randazzo (CUMPLIR) y Juan Schiaretti (Unión por Córdoba). Los cuatro aspiraban a impulsar la “renovación” por derecha del peronismo.

A los alfiles de repuestos de Cambiemos LES FUE MAL. Pagaron un alto costo por la tibieza y embelezamiento que mostraron a la hora de relacionarse con el Gobierno.

Entre los cuatro sumaron 2.343.877 votos, apenas el 67% de las preferencias electorales que consiguió CFK en la provincia de Buenos Aires. Cristina se diferenció claramente de la política económica neoliberal de Cambiemos esgrimiendo un discurso opositor confrontativo pero de tono suave.

Los cuatro jinetes del apocalipsis no sólo perdieron las provincias en las que se presentaron sino que empeoraron notoriamente los resultados de las PASO. Además de perder una enorme caudal de votantes prácticamente desaparecieron como actores políticos protagónicos e interlocutores válidos del oficialismo. Macri los debilitó y los obligó a ocupar el rol de piezas de museo de la política de cabotaje.

En cambio, CFK incorporó una gran masa de votos y ahora está en condiciones de comenzar una ronda de conversaciones con otros dos grandes referentes justicialistas, que también salieron fortalecidos de los comicios del 22 de octubre; La dupla de los hermanos Alberto/Adolfo Rodríguez Saa (San Luis) y Gildo Insfrán (Formosa). Los Rodríguez Saa revirtieron una elección que parecía perdida en las PASO y la ganaron con el 55%. Insfrán, por su parte, pese a los bazucazos del Gobierno y del Grupo Clarín, obtuvo un envidiable 62%, el triunfo más holgado del país.

La derrota de los jinetes del apocalipsis coloca a CFK en inmejorable posición para ampliar el círculo de Unidad Ciudadana y avanzar hacia un frente de carácter más abarcativo, que incluya a sectores de la sociedad que no se sintieron representados por la senadora electa, y empezar a diseñar una propuesta política a nivel nacional.