Por Fernanda Vallejos fer

En días pasados, el buitre Singer volvió a referirse a la Argentina. Aun después de haber obtenido del país todo lo que su voracidad había requerido ante el juzgado neoyorkino del inefable juez Griesa, gracias a las diligentes gestiones de los JP Morgan boy’s, Alfonso de Prat Gay y Luis Caputto, actualmente ocupando cargos en el Ministerio de Economía de la Nación, parece que el país sigue estando en el centro de sus intereses.

Además de volver a halagar a Mauricio Macri y mostrarse grandemente satisfecho con las políticas de ajuste que han distribuido pobreza y desempleo entre la inmensa mayoría de argentinos, no ahorró críticas contra la Presidenta Cristina Kirchner y las políticas instrumentadas durante su gestión. Puntualmente rechazó “la nacionalización de las empresas y de los activos de pensiones”.

El buitre Singer volvió a referirse a la Argentina. Nuevamente halagó a Mauricio Macri y se mostró grandemente satisfecho con sus políticas de ajuste.

Como dicen en la calle, “a buen entendedor, pocas palabras”. La crítica de Singer a las políticas soberanas del gobierno anterior, ponen de manifiesto la agenda velada del capitalismo financiero, desnudando sus anhelos de profundizar el programa del neoliberalismo global en nuestro país, donde Mauricio Macri y su equipo de empleados del poder económico, financiero y transnacional, resultan ser, a los ojos de estos poderes, como “el mejor equipo en 50 años”.

Singer criticó a la Presidenta Cristina Kirchner y sus políticas de “nacionalización de las empresas y de los activos de pensiones”.

La nacionalizada YPF y los fondos de los trabajadores recuperados de las fauces de las AFJPs para la restitución del sistema previsional solidario, están en la mira de la restauración neoliberal. Efectivamente, el gobierno de Mauricio Macri, ha dado los primeros pasos para allanar el terreno en el sentido que señalan sus mandantes. En ese marco, no es casual la política de vaciamiento de la nueva gestión de YPF que viene recortando su plan de inversiones, bajando decenas de equipos poniendo en riesgo las fuentes de empleo de los trabajadores petroleros, trabajando en el plan de venta de áreas petroleras de la empresa nacional a manos privadas, además de los pésimos resultados económicos que ha arrojado la empresa durante los primeros meses del año donde se han desplomado sus ganancias que picaban en punta durante la gestión anterior. Tampoco es casual la aprobación de la ley que, con la excusa de pagar jubilaciones de privilegio a un sector de jubilados más ricos, ha generado las condiciones para la liquidación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de Anses y abierto la puerta para la próxima venta de las acciones de empresas privadas que hoy se encuentran en manos del Estado, tras su la eliminación del sistema de capitalización privada.

La nacionalizada YPF y los fondos de los trabajadores recuperados de las fauces de las AFJPs, están en la mira de la restauración neoliberal. El gobierno de Mauricio Macri ha dado los primeros pasos en el sentido que señalan sus mandantes. No es casual la política de vaciamiento de la nueva gestión de YPF. Tampoco la aprobación de la ley que genera las condiciones para la liquidación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de Anses y abre la puerta para la venta de las acciones de empresas privadas, en manos del Estado.

Alguien del equipo de Cambiemos, aprovechando los muchos viajes a Estados Unidos que realizan, debería sugerirle a don Paul que no hable tanto. Se nota mucho…